Descripción
Desde niña soñaba con el amor verdadero, seguro que por todas laspelículas que vi y por todos los libros románticos y poesías que acostumbraba a leer. Soñar despierta era algo que solía hacer siempre.Desde mis cuatro años tuve esas imágenes bailando por mi cabeza,el vals con el príncipe de ensueño y el beso del amor eterno; todoello acompañado del «fueron felices para siempre». Ya más grande,cuanto tenía alrededor de doce años, fueron cambiando las imágenes.Ya no eran princesas de largos vestidos de colores y coronas en suslargos cabellos; ahora, dichas ensoñaciones se asemejaban más aimágenes cotidianas. Aquellas doncellas ya no vivían en un castillocon grandes jardines llenos de colores vivos y olores cautivadores,sino en una casa con un antejardín como los que vemos usualmente,comunes y corrientes. Se acabaron los carruajes, pero la magia seguíaen mis pensamientos






Valoraciones
No hay valoraciones aún.