Descripción
Después de que me dejaste marchar tuve que mirarme en el espejo.Tuve que reconocerme en mi reflejo y ver qué era lo que quedaba demí. Una tallo malherido y arrancado. Una flor ahogada y muerta desed, una semilla que no supo florecer.Después de que me dejaste marchar tuve que mirarme en el espejo ydecidir quién debía seguir regando lo que tú mataste. Cogí la regadera por mí misma y empecé a florecer. Así fue como el tallo malheridoy arrancado supo revivir gracias a su propia luz. Así fue como dehierbajo pasé a ser flor.Aprendí a dejar pasar el veneno, aprendí a pinchar con mis espinas aquien quiso cortarme, aprendí que el sol que más nutre es el que ensus rayos no quema. Aprendí que debo regar las flores del espejo enel que me miro y que, esas flores, están ahí, creciendo, aflorando viday color, gracias a mí.Además, aprendí que ser una única rosa no me valía. Y es que yoquiero ser roca, ser azucena, arbusto y clavel. Quiero ser ortiga yhierbajo, quiero ser árbol y tallo. Quiero morir como rosal y resucitaren arboleda intemporal.






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