Descripción
Una fría mañana de invierno se chocó de frente con una brisa veraniega. En ella se podían ver algunas partes de su piel, pero carecía de todo lo que podía envolverla. Su belleza era infinita, sus palabras acontecían algo que no podías imaginar. Esa brisa necesitaba algo que le abriese por dentro, que se llevara todos los males para hacerse suyo y poder terminar esa fatídica etapa. Su historia, su pasado y sus hazañas, no eran más que el fi el reflejo de la sociedad de hoy día. Solo así podíamos ver cómo ese invierno sería el último sin su ser. Empezaba poco a poco a recobrar su sentido, su calor veraniego. Fue entonces cuando pudimos desnudar al viento.






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